Quiero poner mi vivienda a la venta: ¿a qué precio debo vender?

17/11/2020
E.P.V.

Si estás planteando vender una vivienda, y no sabes qué valor ponerle a tu inmueble, a continuación, te explicamos los factores que se tienen en cuenta a la hora de valorar -o tasar- un inmueble para ponerlo a la venta.

 

Si te estás planteando vender una vivienda, y no sabes qué valor ponerle a tu inmueble, a continuación, te explicamos los factores que se tienen en cuenta a la hora de valorar -o tasar- un inmueble para ponerlo a la venta.

Antes que nada, debemos saber que tasar una vivienda sirve para saber el precio de ésta dentro del mercado inmobiliario. Las tasaciones las realizan profesionales homologados (si necesitas que te hagamos una tasación, ¡contáctanos!), los cuales analizan varios valores para determinar el valor total de la vivienda. Es por este motivo que realizar una tasación es imprescindible a la hora de vender una vivienda, ya que garantiza tanto al comprador como al vendedor que lo que se está pidiendo o pagando por esta vivienda está dentro del precio de mercado: ni muy por encima ni muy por debajo.

 

¿Qué elementos influyen en la tasación?

Es importante tener en cuenta que el valor de la vivienda está influenciado por el momento en que se hace la tasación. Por ello, la tasación sólo tiene validez durante los seis meses siguientes a la fecha de emisión.

**NOTA: Esto, en principio, no debería ser ningún problema, ya que si la vivienda está a precio de mercado (gracias a la tasación), venderlo dentro de este periodo de tiempo debe ser relativamente sencillo. Normalmente, las viviendas que no están a precio de mercado son los que más tardan en venderse. No obstante, si la compraventa de la vivienda se pospone un año, habrá que volver a realizar la tasación para adaptarla, de nuevo, a su valor en el mercado.**

 

Elementos que tienen en cuenta los tasadores a la hora de valorar un inmueble:

  • Situación geográfica: esta es la razón principal por la que el metro cuadrado tiene valores diferentes de un municipio a otro. No es lo mismo vivir en un pueblo de 5.000 habitantes que en Barcelona. La localización del inmueble es un factor determinante a la hora de valorarlo.
  • Metros de la vivienda: el tamaño de la casa, así como su orientación y altura, en el caso de los pisos, también influye en su valor (un piso de 50m2 no costará lo mismo que una casa de 120m2).
  • Estado de la vivienda: Obra nueva, Rehabilitado, Reformado, Buen estado de conservación... Como mejor conservada está la vivienda, más alto será su valor. Además, si ofrece otras características como, por ejemplo, ascensor en la finca, también se tendrá en cuenta.
  • Datos actuales de mercado: el tasador compara diferentes inmuebles en la misma zona y calcula el valor en función de los metros cuadrados que tiene el lugar (las zonas con más demanda y menos oferta serán más caras que las que tienen mucha oferta y poca demanda).
  • Calificación energética: este factor ha cogido importancia en los últimos años. Se pueden encontrar viviendas con valores que van desde la A hasta la G, siendo la primera una vivienda con la máxima eficiencia y ahorro de energía. Por lo tanto, los inmuebles con valores A, B o C serán los que obtengan mejor calificación, y un valor económico más elevado. Para hacer esta valoración se tiene en cuenta: tipo de calefacción, aislamiento del edificio, electrodomésticos y materiales que se han utilizado en su construcción.

 

Documentos que necesita el/la tasador/a para realizar el estudio

Para poder hacer una valoración cuidadosa del inmueble, el propietario de la vivienda deberá aportar al tasador los siguientes documentos:

  • Nota simple en el registro.
  • Los planos del inmueble (donde aparezca la titularidad de la casa, así como el nombre de los propietarios).
  • La escritura de la propiedad (para que pueda comprobar los datos del inmueble).
  • Certificación registral acreditativa de la titularidad y cargas del inmueble, así como su descripción completa, incluidos los derechos reales y sus limitaciones.

 

Por último, cabe destacar que hoy en día, y gracias a toda la información que tenemos a nuestro alcance, si ponemos un precio muy elevado o muy bajo a nuestra vivienda, será muy difícil -o prácticamente imposible- venderla, ya que los compradores suelen saber el precio de mercado de la zona que les interesa (investigan mucho, antes de lanzarse a la piscina). Por lo tanto, un precio demasiado elevado o demasiado bajo suele asustar a compradores potenciales.

En definitiva, a la hora de vender una vivienda es importante dejar de lado la parte más sentimental que tenemos hacia ella, y valorarla a través de un profesional, para garantizarnos una venta rápida, correcta y segura.